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Diario esférico 23.11.2016

No voy a entrar en la trayectoria política de Rita Barberá, ni en sus cuitas con la justicia; de eso no es ahora el momento de hablar. Tiempo habrá. Hoy es el día de las condolecías a familiares, amigos y compañeros, y las muestras de pesar por la muerte de una persona pública con sólo 68 años. Nadie debe morirse tan joven.
Pero no me gustan los minutos de silencio impostados. Los que se hacen para quedar bien ante la galería, o para tapar miserias propias y ajenas. Y sobre todo, cuando están fuera de lugar. Por eso no entiendo el minuto de silencio de hoy en el Congreso  de los Diputados. Puedo entenderlo en el Senado, Rita Barberá era senadora, y que sus compañeros institucionales le rindan un pequeño homenaje por su inesperada muerte, es comprensible. Que el Ayuntamiento de Valencia dicte tres días de luto, lo veo razonable por tratarse de una exalcaldesa, que recientemente abandonó el cargo después de veinticuatro años. ¿Pero que guarde un minuto de silencio el Congreso? ¿Cuál es el motivo para tamaño honor?
Hace dos años y medio murió Iñaki Azkuna, alcalde de Bilbao, a quien la City Maiors Foundation nombró en 2012 Mejor Alcalde del Mundo. Un dato objetivo que colocaba a exalcalde Azkuna en un pedestal del buen gobierno municipal y la honestidad. ¿Hizo un minuto de silencio el Congreso de los Diputados? Que yo sepa no. ¿Significa que a partir de hoy, cada vez que un alcalde o alcaldesa fallezca, el congreso va a hacer un minuto de silencio? Me van a perdonar sus señorías, pero creo que hoy han metido la pata; cada uno tendrá sus razones, pero la han medito. Y en vez de reconocer su error, respetando a quienes no les han seguido en su despropósito institucional, se han lanzado como hienas a descarnar al enemigo. Me llama la atención las declaraciones de algunos diputados de los autodenominados “partidos constitucionalistas”, despellejando al único grupo parlamentario que ha sabido guardar las formas institucionales. 
No se han equivocado ellos, señores, sino todos ustedes. Sin embargo, no han tardado en lanzarse a una carrera de desprestigio tan sucia como fea, con el único fin de tapar sus vergüenzas, mejor dicho equivocaciones. Lo expresa muy claro el refranero español: “Ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio”. Pero ustedes errequerre: que si es una falta de respeto, que si la cortesía parlamentaria, etc.  ¿Alguno de ustedes nos puede explicar cuáles son las razones para ese minuto de silencio? ¿Por qué tratan de esconder la verdad, haciéndonos creer que un minuto de silencio no es un homenaje? ¿Entonces qué es? Ustedes lo saben perfectamente y ahora tratan de escribir un relato del acontecimiento, torticero, por no decir otra cosa, que enmascare su decisión de esta mañana.
Minutos de silencio, que cada uno los haga cuando quiera. Pero que no arrastre a las instituciones a un esperpento como el de esta mañana, que sólo han tenido como objetivo lavar la imagen pública de quien la tiene sucia por sus actuaciones, y si no, a las declaraciones de destacados miembros del Partido Popular y del gobierno me remito; los mismos que hace unos días la han tratado como a una apestada. La política es así.

Que descanse en paz Rita Barberá y sus homenajeadores de última hora dejen de montar numeritos innecesarios, que ponen en ridículo a las instituciones con tanta impostura.



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